Lázarus

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Lázarus

Mensaje por Lázarus el Vie Nov 27, 2009 1:15 pm

NOMBRE: Lázarus

EDAD: 600 años aprox.

RAZA: No-Muerto

ELEMENTO: Oscuridad

OCUPACIÓN: Archimago de la Torre Oscura

LUGAR DE PROCEDENCIA: Una aldea que ya no existe ubicada en unas escarpadas montañas.

DESCRIPCIÓN FÍSICA: Es un hombre alto, delgado, de melena cana y piel mortecina. Los rasgos de su rostro son afilados y duros. Su aspecto goza de esa ambigüedad que le permite pasar tanto por un hombre de media edad, como por un anciano. Sin embargo esa imprecisión se desvanece cuando el uso prolongado de la magia lo agota, provocando que su naturaleza de no-muerto emerja primero, haciéndolo envejecer y posteriormente, mostrando sin dejar lugar a duda alguna, que se trata de un cadáver andante.
Suele vestir con una túnica negra con acabados dorados o un hábito raído de cuero negro tachonado, con capucha pero sin mangas. Usa botas altas en las que guarda una vulgar daga; brazaletes, formados por placas de huesos, en los antebrazos; sujetos a su cinto porta diversos ingredientes e instrumentos para sus hechizos.
Su mirada lupina y cálida voz están teñidas de malicia.

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA: es un ser retorcido hasta la saciedad y un mentiroso compulsivo; un narcisista obsesionado con el poder y el conocimiento arcano. Con poca, por no decir ninguna, tolerancia al aburrimiento que conlleva la no-vida, combina sus estudios en el Saber de la Muerte con sofisticadas tramas que, aparentemente, solo buscan sembrar el caos. Si algún asunto despierta su curiosidad o interés se meterá de lleno, independientemente de que al hacerlo actúe a favor de las fuerzas del Bien o en su contra, pues es un asunto del cual se desentiende. A pesar de todo esto, dada su naturaleza histriónica y farsante, no deja de resultar bastante amable y simpático; llegando a comportarse de forma caballerosa si las circunstancias lo merecen.

HABILIDADES: tras estudiar durante siglos la Nigromancia ha llegado a niveles de conocimiento y maestría nada desdeñables, entre sus hechizos favoritos se encuentran:

Animar a los muertos: obviamente, una de las primeras cosas que aprendió fue a dotar de cierta “vida” los cadáveres sin alma o mente. Estos cuerpos vacíos le sirven de carne de cañón en las batallas y de esclavos, como simples marionetas en el mejor de los casos.
Crear fuegos fatuos: se trata del poder para crear luces de naturaleza mágica que no dañen a las criaturas que pertenecen al mundo de las tinieblas. Los fuegos fatuos iluminan con una luz azulada que no quema. Estas luces atraen las almas de los muertos y les sirven de guía en el transito hacia el más allá. Así pues, a parte de iluminar sin dañar al mago, a la vez le sirven para atraer las almas de los muertos y nutrirse de su poder de forma sutil. Otra peculiaridad de estos fuegos es que, aunque no quemen y se puedan manejar con suma facilidad, si llegan a adherirse al rostro de un ser vivo, llenaran sus pulmones impidiendo que llegue el aire hasta ellos y asfixiándolos. Pocos magos usan los fuegos fatuos de esta forma, aunque cabe tenerlo en cuenta.
Mano de Polvo: todo lo que toque envejecerá siglos en cuestión de segundos, la madera se pudrirá y el metal se oxidará; por no hablar de lo que sucede con todo tipo de carne… una variante de este hechizo, menos brutal es La Maldición de los Años, por el cual, la víctima envejece décadas en segundos.
Moverse entre los planos: gracias a esta habilidad puede separar el alma su cuerpo o durante breves periodos de tiempo volverse etéreo, fundiéndose entre las sombras.

Por otra parte, también cuenta con:
Conocimientos médicos: los años de estudio y manipulación de los cadáveres le han proporcionado, de forma complementaria, la formación adecuada para convertirse en un experto curandero. Así mismo, en los dedos de su mano derecha almacena distintos venenos que se ha inoculado año tras año (desde inofensivos somníferos/analgésicos a un tóxico letal)
Percepción difunta: el transito a la no-vida le aporto una visión distinta del mundo. En ocasiones, al pasar por un antiguo campo de batalla, puede sentir el miedo y la rabia de los que allí pelearon, escuchar su sangre, ver sus ira, sentir sus golpes… comunicarse con los difuntos es una faceta más de este poder, aunque no siempre lo puede controlar.

PERTENENCIAS: Un báculo de mago, una bandolera donde guarda sus frascos e ingredientes para sus hechizos.

HISTORIA: Lázarus (que por aquel entonces y hasta que pasó a “mejor vida”, no se llamaba así), nació en una sencilla familia de mercaderes; el pequeño de cuatro hermanos, fue el único con ciertas dotes innatas hacia la magia (sentía las corrientes subterráneas, sabía cuando alguien mentía y conversaba con gente que el resto del mundo ni siquiera veía). Esas mismas aptitudes precoces fueron las que le protegieron de sucumbir a la enfermedad que arrebato la vida a sus familiares y vecinos cuando la peste se extendió como langostas por un campo de trigo en toda la región. Pasó varias semanas junto a los cuerpos sin vida de sus padres y hermanos hasta que fue recogido por un destacamento militar que se encargaba de la penosa tarea de recoger y reubicar a los supervivientes a la epidemia.

Sus siguientes años de vida consistieron en vivir una pesadilla continua en un orfanato regentado por una orden religiosa bastante desviada de sus propios principios de caridad y amor hacia el prójimo. Sólo consiguió librarse de los abusos y años de tortura cuando fue rescatado por segunda vez, en esta ocasión, por una maga de túnica blanca que le adiestró en el uso de su don mientras viajaban y que además le inculcó un apasionado sentido de la justicia. Se llamaba Aurora y llegó a considerarla como su segunda madre.
Años después, un suceso relacionado con el ajusticiamiento de un criminal (su mejor y único amigo, en los duros años de institucionalización y tiranía que ambos habían vivido) separaron sus caminos. Nuestro joven protagonista volvió sobre sus pasos para hacer pagar por sus crímenes al “hombre santo” que tanto dolor les había causado. Desgraciadamente, como suele pasar cuando se juega con fuego, las cosas se torcieron y acabó asesinando al susodicho clérigo.

Perseguido por la justicia que tantas veces le había fallado, solo encontró cobijo en una criatura, un mago oscuro que manipuló su juicio a cambio de convertirlo en su discípulo, o lo que era lo mismo, su esclavo incondicional. El pacto secreto se selló con sangre y a partir de ese instante pasó a adentrarse más y más en la Nigromancia. Su maestro preparó a conciencia su mente y su cuerpo con la finalidad de arrebatárselo en un futuro no muy lejano; sin embargo, cuando la inevitable lucha a muerte se produjo el alumno venció al maestro y lo desterró de este mundo. Solo había un inconveniente, el resto de su existencia lo iba a pasar como un No-Muerto.
Condenado a tan funesta existencia, con su vida también perdió buena parte de sus recuerdos, incluyendo su identidad, así que optó por adoptar el nombre del miserable de su maestro ante el resto del mundo con la vana esperanza de dar la imagen que el plan del Maestro Lázarus de matar a su alumno y ocupar su joven cuerpo se había producido según lo planificado.

Aquella meticulosa cuartada se vino a bajo cuando los hechizos y maleficios de su desterrado mentor empezaron a perder fuerza a causa de su desaparición; entre ellos, los que en el pasado habían logrado salvarle la vida en el juicio por el asesinato del regente del orfanato. Con la verdad sobre el crimen a la luz, no hubo de pasar mucho tiempo para que las autoridades de la Hermandad tomaran cartas en el asunto y le exigieran responsabilidades a Lázarus, al que atribuían la malversación del juicio aún sin saber quién era en realidad. La persona encargada de zanjar aquel asunto no fue otra que la mismísima Aurora, la maga que en una ocasión consiguiera sacarlo de ese infierno.

La envejecida rescatadora, compañera, madre… en lugar de perder facultades, se había vuelto más sabia y poderosa con el pasar de los años y fue capaz de descubrir el engaño de la suplantación que había obrado el alumno. La encrucijada de sentimientos que ambos experimentaron ante la disyuntiva de tener que enfrentarse es indescriptible y fue casi con seguridad uno de los capítulos más intensos de la existencia de Lázarus.

Agotadas las opciones dado que ninguno de los dos iba a ceder frente al otro, se batieron en combate singular tratando de exterminar a su oponente. La batalla fue terrible y cuando parecía que finalmente Aurora iba a exterminar al no-muerto, un momento de debilidad cambió el resultado final.

El nigromante recurrió al chantaje, utilizando el alma encarcelada de la difunta Aurora, para lograr que la Hermandad se olvidara del asunto y conseguir así una temporada de merecido descanso, pero el destino le aguardaba alguna sorpresa más en aquel agitado mundo que era Dominaria.
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Re: Lázarus

Mensaje por Admin el Dom Nov 29, 2009 12:10 pm

Bienvenido a Dominaria, la ficha queda aceptada. Esperamos que disfrutes y utilices tu pj con responsabilidad
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